No dejes que el algoritmo elija lo que ves
Abres una app para ver una cosa. Cuarenta minutos después sigues ahí, viendo algo que nunca habrías buscado, sin recordar con claridad haberlo decidido. El vídeo estaba bien. De eso se trata. Te retuvo, que es lo único para lo que fue seleccionado.
No es un fallo personal, y en realidad no tiene que ver con ninguna app en concreto. Tiene que ver con lo que los motores de recomendación están construidos para optimizar, que casi nunca coincide con lo que tú quieres de verdad.
Lo único que se mide es la interacción
Un sistema de recomendación no conoce tus gustos. Conoce tu comportamiento, que es algo mucho más estrecho y menos halagador. Observa en qué haces clic, cuánto tiempo te quedas y qué haces justo antes de cerrar la app, y se ajusta para producir más de lo que te retuvo. El gusto es lo que elegirías con la cabeza despejada. La interacción es lo que haces a las once de la noche, cansado y con la guardia baja.
Con el tiempo, la distancia entre ambos se agranda. El feed no está aprendiendo quién eres. Está aprendiendo qué versión de ti se queda más tiempo, y luego le muestra a esa versión más de sí misma. Esto ocurre en todos los formatos: apps de vídeo, apps de música que ponen en cola la siguiente canción automáticamente, redes sociales, incluso apps de compras que deciden lo que ves antes de que hayas decidido lo que quieres.
Los costes silenciosos
Nada de esto se anuncia. Los costes son sutiles, y precisamente por eso se acumulan. Algunos que vale la pena nombrar:
- Tu mundo se estrecha. El feed sigue sirviendo variaciones de lo que ya funcionó, así que lo verdaderamente nuevo y lo algo difícil rara vez aparecen.
- Consumes mucho pero casi no eliges nada. Al final puedes describir lo que viste, pero no por qué lo viste.
- El feed aprende tus momentos débiles. Sabe cuándo estás aburrido, inquieto o evitando algo, y tiene una respuesta preparada para cada uno.
- El tiempo deja de sentirse como una decisión. Siempre hay algo más, y decir que no exige un esfuerzo que ver no exige.
Si quieres la versión larga de por qué ocurre esto, merece la pena entender los incentivos de diseño que hay detrás: por qué los feeds están diseñados para no acabar nunca.
Que te recomienden o elegir a propósito
Hay una diferencia real entre que te recomienden algo y elegirlo tú. Cuando te recomiendan, la app lleva el volante y tú apruebas sus giros uno a uno. Cuando eliges, primero decides tú y la app te trae lo que has pedido. Las dos cosas pueden llenar una noche. Solo una de ellas es tuya.
La buena noticia es que elegir a propósito no requiere fuerza de voluntad ni una desintoxicación digital. Sobre todo requiere usar las partes de estas apps que ya estaban ahí antes de que el feed tomara el control: la búsqueda, las suscripciones, las listas de reproducción y las recomendaciones discretas de personas reales.
Recuperar el volante
No tienes que dejar nada. Solo tienes que decidir un poco más. Una lista corta que funciona:
- Llega con una búsqueda. Abre la app sabiendo ya a qué vienes, y búscalo en lugar de ir deslizando hacia ello.
- Apóyate en suscripciones y listas de reproducción. Una lista que creaste tú es una decisión que ya tomaste, con calma y por adelantado.
- Confía más en las personas que en los motores. Algo que te envió un amigo te lo recomienda alguien que te conoce, no un sistema que conoce tus momentos débiles.
- Guarda en lugar de consumir ya. Cuando aparezca algo interesante, guárdalo para después. Casi toda la urgencia es fabricada.
- Quita el feed donde puedas. Si usas el vídeo sobre todo para una cosa, una app que oculta el feed te quita la decisión de las manos en el buen sentido. talavo es un navegador de vídeo gratuito y sin distracciones cuyo Modo Zen oculta el feed de Shorts, los comentarios y las publicaciones de la comunidad, y cuyo Zen+ (en talavo Pro) oculta cualquier otra cosa que toques, así que lo único que queda por hacer es aquello a lo que viniste.
Si abres estas apps para aprender algo concreto, también merece la pena hacerlo con intención: usar el vídeo para aprender sin caer en la madriguera.
La pequeña dignidad de decidir por ti mismo
Nada de esto va de disciplina ni de superación personal. Va de una dignidad pequeña y cotidiana: la diferencia entre una noche que te pasó y una que elegiste. El algoritmo es muy bueno llenando tiempo. No tiene ninguna opinión sobre si ese tiempo merecía llenarse. Esa parte siempre fue tuya, y lo sigue siendo. Solo tienes que recuperarla, decisión a decisión, empezando por lo próximo que abras.